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10 de septiembre de 2026 · Genfinity Research

Micronizada, HCl o la de toda la vida: cómo comparar creatinas en México sin pagar de más

Guía comparativa de creatina para el mercado mexicano: qué cambia realmente entre monohidrato micronizado y regular (velocidad de dispersión, no absorción), qué muestran los ensayos sobre HCl, etil éster, buffered y nitrato, checklist de etiqueta y certificado de análisis por lote, y tabla de precios verificados en Amazon México con costo por día de 5 g.

Micronizada, HCl o la de toda la vida: cómo comparar creatinas en México sin pagar de más

La escena se repite: cinco pestañas abiertas, precios que van de 400 a más de 900 pesos por botes que se ven casi iguales, y en las etiquetas palabras que nadie te explicó nunca. Micronizada. Creapure. HCl. Buffered. Etil éster. Todas prometen lo mismo con distinta letra chica, y el bote más caro no siempre trae más producto. La duda real de quien compara creatinas en México casi nunca es “¿sirve la creatina?”, porque eso ya lo resolviste. La duda es más aterrizada: ¿estoy pagando por algo que de verdad cambia, o por una palabra bonita en el frente del empaque?

Esta guía compara formas, etiquetas, canales de compra y precio por gramo con los datos que existen. Si vienes llegando al tema, primero lee qué hace la creatina en músculo y cerebro con la edad; aquí damos por hecho que ya decidiste tomarla y lo que quieres es escoger bien.

Qué cambia de verdad entre micronizada y monohidrato regular

Empecemos por lo más importante, porque desarma la mitad del marketing: micronizar no es cambiar la molécula. Es molerla. Es un proceso mecánico de reducción del tamaño de partícula —molienda de chorro, molienda húmeda en molinos de perlas o expansión rápida de solución supercrítica—, no una modificación química. En un trabajo clásico de micronización por expansión supercrítica se obtuvieron partículas de monohidrato de creatina de 0.36 a 9.08 micras variando presión y temperatura del proceso[1]. Una revisión reciente de patentes reporta rangos posteriores al proceso de hasta 2 micras con molienda húmeda y hasta 40 micras con molienda seca, partiendo siempre del mismo cristal original[2]. Es como el café: el grano es el mismo, lo único que cambia es qué tan fino quedó molido. La fórmula, la molécula y los gramos de creatina por gramo de polvo son idénticos.

Lo que sí cambia es real y se nota en el vaso: la velocidad con que se dispersa. La solubilidad de equilibrio del monohidrato en agua es de 13 g/L a 25 °C, y ese techo termodinámico la micronización no lo mueve[2]. Lo que aumenta es la superficie expuesta y, con ella, la rapidez de disolución: la misma revisión recoge patentes que reportan disolución completa en agua fría de 12 a 15 °C en no más de cinco minutos, y alrededor de diez segundos con agitación. Traducción práctica: menos arenilla en la boca y menos sedimento en el fondo del vaso. Es una ventaja de experiencia de uso, y está bien que te importe. Solo no es lo que la publicidad suele insinuar.

Porque lo que no cambia es la absorción. El posicionamiento oficial de la International Society of Sports Nutrition establece que el monohidrato de creatina se absorbe hacia la sangre en un porcentaje cercano al 100 %, con pico plasmático alrededor de los 60 minutos[3]. Si el polvo regular ya se absorbe casi por completo, no queda margen fisiológico para que una partícula más chica lo mejore de forma apreciable. El cuello de botella no es el tamaño del grano: es el transportador intestinal, que se satura, y la capacidad de captación del músculo.

Ese techo se ve en números. La suplementación eleva creatina y fosfocreatina musculares entre 20 % y 40 % con el protocolo estándar[3], y una revisión crítica de formas alternativas cifra el mismo aumento en 15 % a 40 %[4]. La micronizada ni siquiera es “otra forma”: es el mismo monohidrato molido más fino, así que hereda exactamente el mismo techo.

¿Y la evidencia comparativa directa, micronizada contra regular, en personas? Existe un solo ensayo en humanos que las enfrenta cabeza a cabeza, y hay que leerlo con pinzas: fase farmacocinética cruzada con apenas diez hombres sanos y dosis única de 3 g, más una fase de ocho semanas con 52 hombres activos; reportó mayor concentración máxima y biodisponibilidad relativa a favor del micronizado, además de cambios de composición corporal[5]. Las limitaciones pesan: fue financiado íntegramente por el fabricante del producto, uno de los autores es empleado de la empresa, el número de participantes de la fase farmacocinética es muy pequeño y no hay réplica independiente. Los otros estudios que verás citados en publicidad de absorción suelen usar la creatina micronizada como grupo de control frente a una fórmula con algún potenciador, así que no dicen nada sobre moler o no moler. Ser honestos aquí es parte del trabajo: la evidencia comparativa directa es escasa, de muestra chica y con conflicto de interés declarado.

Falta un mito por desarmar: que la micronizada “cae mejor al estómago”. Lo que mueve la tolerancia digestiva es cómo repartes la dosis, no qué tan fino está el polvo. En un estudio doble ciego de 28 días con 59 futbolistas, la diarrea apareció en 55.6 % de quienes tomaban una sola toma de 10 g contra 35 % del placebo, mientras que el esquema partido de dos tomas de 5 g no se diferenció del placebo[6]. No existe ensayo que demuestre que micronizar reduzca molestias digestivas a igual dosis por toma. La mejor sensación en boca es un dato; la reducción de síntomas digestivos es una extrapolación.

Las otras formas que verás en el anaquel

Aquí el patrón se repite tanto que casi se vuelve aburrido: cada forma alternativa promete resolver un problema que el monohidrato no tiene, y cuando alguien la mide contra el monohidrato, empata o pierde.

Etil éster (CEE). Promete atravesar mejor la membrana y necesitar menos dosis. En un ensayo doble ciego de siete semanas con 30 hombres, el etil éster no fue más efectivo que el monohidrato para elevar creatina sérica ni muscular, ni para composición corporal, fuerza o potencia. El hallazgo revelador fue otro: la creatinina sérica del grupo de etil éster casi se triplicó al sexto día, evidencia directa de que el éster se degrada a creatinina en el ácido gástrico en lugar de absorberse como creatina[7]. Pagas por creatina y una parte llega convertida en desecho.

Buffered o Kre-Alkalyn. Promete resistir el pH del estómago y servir a dosis minúsculas. Un ensayo doble ciego de 28 días con 36 hombres entrenados comparó monohidrato, buffered a la misma dosis y buffered a la dosis que recomienda el fabricante. No encontró diferencias entre los grupos en creatina muscular, composición corporal, fuerza ni capacidad anaeróbica, y sus autores concluyen que no hay evidencia de que la versión buffered sea más eficaz ni más segura que el monohidrato[8]. Ojo con cómo se lee eso: el estudio no dice que el monohidrato gane, dice que el buffered no aporta nada que justifique su precio.

Clorhidrato (HCl). Es la estrella actual del anaquel y su argumento es la solubilidad. Un ensayo aleatorizado triple ciego con 31 atletas de élite de handball y softbol usó la misma dosis baja de 5 g diarios durante ocho semanas, sin fase de carga. Ambos grupos de creatina mejoraron su masa libre de grasa, y solo el monohidrato mejoró de forma significativa el índice de masa libre de grasa; en torque isocinético, salto contramovimiento y drop jump no hubo diferencia estadísticamente significativa entre grupos en ninguna medida. Los autores concluyen, con esas palabras, que las afirmaciones de superioridad del HCl son infundadas y engañosas[9].

Nitrato de creatina. Un estudio agudo y otro crónico de 28 días no encontraron señales de seguridad preocupantes, pero tampoco ventaja: el nitrato a dosis alta superó al placebo en volumen de banca con beneficios similares a los del monohidrato, y no hubo efectos significativos en pruebas anaeróbicas[10]. Malato y quelato de magnesio. Ni siquiera llegan a esta conversación: no existen ensayos comparativos en humanos que midan retención muscular frente al monohidrato, y la revisión de formas novedosas concluye que ninguna ha demostrado ser más efectiva, siendo varias menos biodisponibles, más caras o insuficientemente estudiadas[4]. Que una sal se disuelva mejor en agua no equivale a mayor captación muscular.

El costo de creerle al anaquel está medido. Un análisis de 175 productos de creatina en el mayor marketplace del mundo encontró que las formas alternativas cuestan alrededor de 116 % más por gramo que el monohidrato puro, y que de las 16 formas alternativas identificadas, 87.5 % tenía evidencia nula o limitada[11]. La postura oficial de la ISSN lo resume sin rodeos: el monohidrato es la forma más estudiada y clínicamente efectiva, y las afirmaciones de que otras formas se degradan menos o logran mayor captación muscular carecen de fundamento[3].

Checklist: qué revisar antes de pagar

Si el tipo de creatina ya quedó resuelto (monohidrato, micronizado si lo prefieres por comodidad), la decisión real se juega en la etiqueta. Este es el orden en que conviene revisarla, de arriba hacia abajo, antes de dar clic en comprar.

  • Gramos de creatina por porción, no por scoop. No son lo mismo. En el análisis de 175 productos, el contenido medio fue de 4,239 mg por porción con una dispersión que va de aproximadamente 2.8 a 5.7 g[11]. Si la etiqueta no dice cuántos gramos pesa el scoop, no puedes saber qué estás tomando.
  • Porciones reales por envase. Divide el peso neto entre el peso de la porción. Un bote de 300 g a 5 g por toma da 60 días, no 90, aunque el frente del empaque insinúe otra cosa.
  • Nada de mezclas propietarias. Cuando la creatina viene escondida dentro de una “fórmula exclusiva” en cantidad no declarada, ni siquiera es posible calcular el precio por gramo[11]. Es motivo suficiente para descartar el producto.
  • Pureza declarada y certificado de análisis por lote. En un muestreo reciente de 149 productos comerciales analizados por HPLC, 32 resultaron adulterados: 21.5 % del total[12]. Y solo 8 % de los productos revisados en el análisis de marketplace tenía certificación de tercero[11]. Pedir el COA del lote deja de sonar exagerado con esos números.
  • Qué se mide en ese COA. Los contaminantes típicos no son metales pesados sino subproductos de síntesis. En un análisis de 33 suplementos, una parte considerable superó los 100 mg/kg de creatinina y cerca de 15 % rebasó los límites de dihidrotriazina y diciandiamida[13]. Los umbrales de referencia europeos son creatinina máximo 100 mg/kg, diciandiamida máximo 50 mg/kg y dihidrotriazina no detectable[14]. Creatinina alta delata mala síntesis y también mala conservación del producto terminado.
  • Dosis declarada de al menos 3 g diarios. De 167 productos europeos revisados, solo 25 % de las declaraciones de salud cumplió los criterios regulatorios, y la declaración autorizada exige una ingesta diaria de 3 g[15]. Una etiqueta que sugiera menos se contradice a sí misma.
  • Leyendas obligatorias en México. Denominación genérica “SUPLEMENTO ALIMENTICIO” al frente, lista completa de ingredientes, lote, caducidad, y las leyendas de que el consumo es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa y de que el producto no es un medicamento.
  • Factura CFDI y trazabilidad del vendedor. Si el vendedor no puede facturarte, tampoco suele poder decirte de qué lote salió tu bote.

Vale la pena saber que verificar no requiere tecnología exótica: existe un método validado de cromatografía líquida con detección ultravioleta, económico y reproducible, que cualquier laboratorio tercero puede correr para comparar contenido real contra etiqueta[16]. Que exista el método y casi nadie lo publique dice mucho del mercado.

Precios en México: cuánto cuesta el día de creatina

El precio del bote no sirve para comparar. Lo único que compara peras con peras es el costo del día de creatina a 5 g, y su primo hermano, el precio por gramo. Es la misma lógica del precio por kilo en el súper: el empaque grande no siempre gana, pero casi siempre hay que hacer la cuenta para saberlo. Estas son las opciones más buscadas en México, con la cuenta ya hecha.

Marca y presentaciónPrecioCosto por día (5 g)Precio por gramoNotas
BIRDMAN · 450 g, 5 g por porción, 90 porciones, polvo sin sabor$559 MXN$6.21 MXN$1.24 MXNMonohidratada, alta pureza, sin sabor
KING Protein · 500 g, 5 g por porción, 100 porciones, sin sabor, con scoop$690 MXN$6.90 MXN$1.38 MXNCreapure, vegana, sin azúcar
Optimum Nutrition · 300 g, 5 g por porción, ~60 porciones, polvo sin sabor$499 MXN$8.32 MXN$1.66 MXNMicronizada
Dymatize · 300 g, 5 g por porción, 60 porciones, sin sabor$598 MXN$9.97 MXN$1.99 MXNCreapure, micronizada
Genfinity · 450 g, 5 g por porción, 90 porciones, polvo sin saborPróximamentePor definirPor definirMicronizada, pureza ≥99 %, COA por lote a solicitud, factura CFDI

Precios verificados en Amazon México el 10 de septiembre de 2026; cambian seguido, revisa antes de comprar.

Lo que salta a la vista: el bote más barato no es el más económico. Optimum Nutrition cuesta 499 pesos y sale en 8.32 pesos al día; BIRDMAN cuesta 60 pesos más y sale en 6.21, porque trae 150 g extra. Entre el día más barato y el más caro de esta tabla hay 60 % de diferencia, y las cuatro son monohidrato de calidad comparable. Ojo también con la frecuencia de recompra: un bote de 300 g te dura dos meses y uno de 500 g te dura poco más de tres, lo que cambia cuántos envíos pagas al año. Y una advertencia de método: no existe ningún análisis publicado y revisado por pares sobre la calidad de la creatina que se vende específicamente en México. Los datos de adulteración que citamos vienen de Europa, Brasil, Irán y Estados Unidos. Por eso el criterio de compra defendible no es la marca ni el país: es el certificado de análisis por lote.

Dónde comprar y qué esperar de cada canal

Marketplace (Amazon, Mercado Libre). Gana en precio y en rapidez, y te deja comparar diez opciones en cinco minutos. Pierde en trazabilidad: la misma ficha de producto puede estar surtida por vendedores distintos, y el lote que te llega no siempre es el que salió de la marca. Si compras aquí, revisa que el vendedor sea la marca o un distribuidor autorizado, verifica caducidad y lote al recibir, y guarda la factura.

Tienda especializada de suplementos. Gana en asesoría y en poder ver el producto físicamente antes de pagar. Pierde en precio, casi siempre por arriba del marketplace, y la calidad del consejo depende por completo de quién esté ese día en el mostrador. Es buen canal si la tienda maneja pocas marcas y las conoce bien; mal canal si el objetivo del piso es empujar la marca con más margen.

Marca directa. Gana en trazabilidad: un solo lote, un solo responsable, certificado de análisis a solicitud y factura sin negociarla. Suele perder en tiempo de entrega frente a un marketplace con centro de distribución en tu ciudad, y te obliga a comprar de una sola casa. Es el canal que tiene más sentido cuando lo que te importa es saber exactamente qué estás tomando cada día durante años, que es justamente el caso de la creatina.

Ningún canal es superior en abstracto. Lo que no es negociable, compres donde compres, es que puedas responder tres preguntas: qué lote es, quién responde por él y cuántos gramos de creatina trae cada porción.

Cómo tomarla

La parte fácil. Hay dos caminos igual de válidos y los dos llegan al mismo lugar. El primero es con fase de carga: 0.3 g por kilo de peso corporal al día, repartidos en cuatro tomas, durante 5 a 7 días —para una persona de 80 kg son unos 24 g diarios en tomas de 6 g—, y después mantenimiento de 3 a 5 g al día[3]. El segundo es sin carga: 3 g diarios durante 28 días producen el mismo aumento de reservas, solo que de forma gradual, alcanzando la saturación en tres o cuatro semanas[3]. Las personas de mayor tamaño corporal pueden requerir de 5 a 10 g diarios para mantener las reservas.

Sobre el resto de los detalles, la evidencia es tranquilizadora porque casi nada importa tanto como la constancia. Se toma con agua, con café, con tu licuado o con lo que ya tomes; el monohidrato se absorbe prácticamente por completo[3]. La hora del día no cambia el resultado. Si el estómago se queja, reparte la dosis del día en lugar de tomarla de golpe: repartir 10 g en dos tomas de 5 g eliminó la diferencia con el placebo, mientras que la toma única sí la mostró[6]. Si un día se te olvida, no pasa nada relevante; las reservas musculares bajan lento.

Piensa en la creatina como en lavarte los dientes: es mantenimiento, no un evento. No hay un momento en que “haga efecto” ni una señal que debas esperar. Lo que hay es una reserva muscular que se llena en semanas y se sostiene mientras la sigas tomando. Si quieres el detalle operativo, lo desarrollamos en la guía práctica de compra y toma, y el contexto de por qué la masa muscular importa tanto con la edad está en el músculo, el órgano olvidado de la longevidad.

Cómo leerlo objetivamente

Toca la parte que casi nadie escribe. La creatina no sustituye entrenar, no sustituye comer suficiente proteína y no sustituye dormir. Toda la evidencia de ganancia de fuerza y masa que citamos aquí proviene de estudios donde la gente entrenaba; en el ensayo de etil éster, de hecho, las mejoras de composición corporal se atribuyeron al entrenamiento, no al suplemento[7]. Sin el estímulo, el polvo hace poco.

Tampoco es para todo el mundo por default. El único efecto reportado de forma consistente en la literatura es el aumento de peso[3], en buena medida por retención de agua intramuscular, y eso puede no encajar con tus objetivos o con tu deporte. Si vives con alguna condición renal o hepática, si tomas medicamentos de forma crónica, si estás embarazada o en lactancia, o si tienes menos de 18 años, la decisión no se toma leyendo un artículo: se toma con tu médico.

Y un recordatorio sobre la evidencia misma. Buena parte de los estudios comparativos entre formas está financiada por fabricantes, con muestras de decenas de personas y sin réplica independiente. Eso no los invalida, pero sí obliga a bajarle el volumen a las conclusiones. El punto sólido, el que se sostiene con décadas de literatura y con el consenso de la ISSN, es corto y poco emocionante: monohidrato, 3 a 5 g al día, todos los días, de un lote que puedas rastrear[3]. Todo lo demás que verás en el anaquel es, hasta hoy, marketing con menos respaldo del que aparenta. Si quieres seguir el tema, en nuestra sección de creatina vamos actualizando cada estudio nuevo que aparece.

Este contenido es de divulgación científica y tiene fines informativos. No constituye consejo médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud.

Preguntas frecuentes

¿La creatina micronizada vale lo que cuesta de más?

La micronización solo hace más chica la partícula: se dispersa mejor en agua y deja menos asiento en el vaso. La molécula es la misma y la absorción no cambia, así que pagas por comodidad al tomarla, no por más efecto. Si el polvo que se queda en el fondo te molesta, sí lo vale; si no te importa, un monohidrato regular con buen precio por día te sirve igual. Aquí te explicamos qué hace la creatina en el músculo y en el cerebro.

¿Tengo que hacer la fase de carga o puedo empezar con 5 gramos al día?

La fase de carga no es obligatoria. Con 5 g diarios constantes llegas al mismo nivel de saturación muscular, solo que en unas 3 a 4 semanas en lugar de una. La carga de 20 g al día repartidos en 4 tomas durante 5 a 7 días acelera ese llenado, pero gasta más producto y a algunas personas les cae pesada al estómago. Si vas a tomarla por meses, empezar directo con 5 g es lo más simple.

¿Cuánto me dura un bote y cómo comparo precios entre presentaciones distintas?

Divide los gramos del bote entre 5 y tienes los días: 300 g son 60 días, 450 g son 90 días, 500 g son 100 días. Luego divide el precio entre esos días y compara peras con peras. Con precios de hoy en Amazon México: Birdman $559 por 450 g sale en $6.21 al día, King Protein $690 por 500 g en $6.90, Optimum Nutrition $499 por 300 g en $8.32 y Dymatize $598 por 300 g en $9.97. El bote más barato de la lista es el más caro por día.

Me queda polvo en el fondo del vaso, ¿está mal el producto?

No. El monohidrato tiene solubilidad limitada en agua fría, alrededor de 14 gramos por litro a 20 °C, así que un asiento es normal cuando pones 5 g en poca agua. Ese residuo sí es creatina: revuelve otra vez y tómatelo, o usa agua tibia y espera un minuto antes de beber. Lo que sí revisas para calidad es la pureza declarada y el certificado de análisis del lote, no cómo se ve el vaso.

¿Qué es Creapure y es obligatorio que la creatina lo tenga?

Creapure es una marca alemana de monohidrato con trazabilidad por lote, no un tipo distinto de creatina. No es obligatorio: es una forma de comprobar origen, pero no es la única. Lo que de verdad te conviene exigir es pureza declarada de al menos 99 %, certificado de análisis por lote y un fabricante bajo regulación COFEPRIS. En la tabla, las dos opciones Creapure salen en $9.97 y $6.90 por día, así que el sello tampoco garantiza el mejor precio.

¿Me conviene comprar en marketplace o directo con la marca?

En marketplace ganas entrega rápida, pero la factura suele depender del vendedor tercero y casi nunca te entregan el certificado de análisis del lote que te llegó. Comprando directo con la marca puedes pedir las dos cosas por escrito antes de pagar: CFDI a tu RFC y el análisis del lote impreso en el bote. Si el vendedor no te da número de lote ni certificado, pide otro. Nuestra Creatina Monohidratada Micronizada viene así, con 5 g por porción, 90 porciones en 450 g, pureza mayor o igual a 99 %, grado farmacéutico, certificado por lote y factura CFDI; todavía no está a la venta.

Próximamente · de Genfinity

Creatina Monohidratada Micronizada

5 g por porción y 90 porciones reales por envase de 450 g, de monohidrato micronizado con pureza ≥99 % y grado farmacéutico. Con certificado de análisis por lote a solicitud y factura CFDI, para que sepas exactamente qué estás tomando cada día.

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Suplemento alimenticio. Este producto no es un medicamento ni sustituye una alimentación variada.

Referencias

Información recuperada de PubMed.

  1. Hezave AZ, Aftab S, Esmaeilzadeh F. Micronization of creatine monohydrate via Rapid Expansion of Supercritical Solution (RESS). The Journal of Supercritical Fluids. 2010;55(1):316-324. DOI
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  3. Kreider RB, Kalman DS, Antonio J, Ziegenfuss TN, Wildman R, Collins R, Candow DG, Kleiner SM, Almada AL, Lopez HL. International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. Journal of the International Society of Sports Nutrition. 2017;14(1):18. DOI
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